Un detective privado es un profesional cuyo trabajo consiste en encontrar pruebas irrefutables que demuestren casos de impago de pensiones alimenticias, incumplimiento de régimen de visitas, violencia de género, infidelidades o fraude a mutuas o seguros, por ejemplo. Es decir, recabar todas aquellas pruebas que sean necesarias para obtener y facilitar pruebas e información, ya sean de carácter personal, social o laboral, a menos que tenga lugar en domicilios privados o lugares reservados.
Así pues, el trabajo de un detective privado consiste en conocer la verdad y solucionar las dudas que puedan tener sus clientes, obteniendo todas las pruebas necesarias tanto para informar como para que puedan ser usadas como prueba documental dentro de un procedimiento judicial. Además, incluso si fuera necesario, el investigador puede ratificar la información en el juicio.
Por eso, cada vez es más habitual contratar un detective privado cuando se necesita averiguar información sobre una situación o demostrar algo, ya sea sobre una persona o una empresa.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que los detectives privados no pueden investigar cualquier delito, sino que existen unos límites en función del tipo de investigación. A continuación te explicamos qué puede investigar un detective privado y qué no.
¿Qué puede investigar un detective privado?
Según la Ley y el Reglamento de Seguridad Privada, los detectives privados secretos únicamente pueden investigar los delitos perseguibles a instancia de parte, es decir, aquellos en los que solamente la persona “víctima” puede interponer la denuncia. Además, siempre debe haber una relación legítima que pueda demostrarse ante la ley, incluso cuando no forme parte de un procedimiento judicial. Pudiendo tratarse de un fin personal, mercantil o laboral.
Algunas de las investigaciones que puede llevar a cabo un detective privado son las siguientes:
• Empleados que se encuentren de baja por incapacidad laboral temporal, ya sea real o fingida.
• Verificar posibles situaciones de fraudes a la seguridad social o absentismo laboral.
• Comprobar insolvencias económicas de clientes como particulares y proveedores.
• Verificar antecedentes laborales de una persona para comprobar su experiencia laboral y confirmar la veracidad de su currículum.
• Comprobar ciertas sospechas sobre infidelidades o situaciones relacionadas con el ámbito familiar como la guarda y custodia de menores.
• Investigaciones relacionadas con subarriendos o arrendamientos urbanos ilegales.
• Realizar un seguimiento de comportamientos dudosos en menores.
• Comprobar o corroborar situaciones de competencia desleal.
¿Qué no puede investigar un detective privado?
Tal como se especifica en el art. 48 de la Ley de Seguridad privada, los investigadores privados no pueden investigar delitos perseguibles de oficio, sino que deben denunciar cualquier hecho de este tipo de forma inmediata ante las autoridades competentes si llegara a su conocimiento y poniéndose al servicio de las mismas.
Tampoco puede investigar la vida íntima de las personas cuando los hechos transcurren dentro de sus domicilios o en lugares reservados. Ni se podrá atentar contra la intimidad personal o familiar, el derecho de honor, la protección de datos, el secreto de las comunicaciones o la propia imagen.
Además, durante la prestación de sus servicios un detective privado tampoco puede usar o hacer uso de vehículos, medios o distintivos similares a los de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
En resumen, un detective profesional no puede realizar lo siguiente:
• Acceder a una vivienda ajena, ya que estaría cometiendo un delito de allanamiento de morada.
• Pinchar teléfonos o grabar conversaciones privadas.
• Manipular un dispositivo o teléfono móvil ajeno sin una orden judicial.
• Obtener o presentar datos confidenciales que no se encuentren directamente relacionados con la investigación en cuestión.
• Requerir o acceder a informes telefónicos o bancarios sin una orden judicial.
• Grabar vídeos de una persona dentro de su ámbito íntimo o de su propiedad privada.
• Hacerse pasar por un policía o fingir serlo.
• Vulnerar el secreto de comunicaciones y revelar secretos de manera imprudente.
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